El teatro de la violencia: El Nuevo Teatro Pobre de América de Pedro Santaliz

Document Actions
La hegemonía de este discurso ha establecido que el discurso femenino debe estar afiliado a las acciones básicas de la casa y de la maternidad en la sociedad puertorriqueña.
Carlos Manuel Rivera

Issue #61, September 2002


sólo las mujeres fecundan alas en la tierra, su vuelo, aquelarre de mágicas hazañas
Carboinael Rixema

En los años ochenta, El Nuevo Teatro Pobre de América del director y dramaturgo Pedro Santaliz representó en Puerto Rico y en la ciudad de Nueva York el problema de la violencia doméstica con la obra El castillo interior de Medea Camuñas (1992). A través de estas representaciones en las calles y en las comunidades marginadas de Puerto Rico y Nueva York, El Nuevo Teatro Pobre de América de Pedro Santaliz se dio a la tarea de articular una crítica radical sobre la continua violencia social, principalmente en lo que respecta a la condición de la mujer. La parodia hacia una estética de la violencia, que presenta este grupo de teatro popular, subvierte la ideología dominante del discurso logocéntrico y patriarcal del teatro puertorriqueño. Mediante cierta renovación dirigida a sectores marginales en Puerto Rico, el dramaturgo se enfoca en acentuar lo que ha invisibilizado y ha excluido el discurso crítico hegemónico del teatro puertorriqueño en la Isla y en Nueva York. La mujer siempre ha sido vista en estos discursos como víctima de un sistema que da supremacía al hombre.

Por esto, El Nuevo Teatro Pobre de América como grupo de teatro popular ha representado el problema de la violencia en la mujer para lograr su mejoramiento dentro de las condiciones sociales con quienes habita. La violencia contra las mujeres comienza por el mismo discurso hegemónico patriarcal, al este discurso excluir violentamente las voces y los espacios femeninos dentro de la sociedad, para así evitar la desintegración de unas ideologías formadas en la construcción de identidad nacional que puede ser dirigida hacia la asimilación, la anexión o hacia la separación del discurso central de la Federación Norteamericana. El castillo interior de Medea Camuñas es una obra que subvierte el papel de las mujeres dentro de esta sociedad monolítica, pues sus acciones son vistas como una amenaza al poder central que ha constituido la idiosincrasia del patriarcado, independientemente de los diferentes acercamientos ideológicos que utiliza para lograrlo.

René Marqués (1972), uno de los más importantes dramaturgos, escribió en su ensayo "El puertorriqueño dócil" como la mujer ha irrumpido violentamente en los espacios literarios y teatrales que son exclusivos de los hombres. De ahí que El Nuevo Pobre de América de Pedro Santaliz programe con su trabajo una transgresión hacia esos discursos que se dan en el teatro puertorriqueño como paradigmas absolutos, cuando la problemática de discrimen de géneros y como consecuencia la violencia doméstica es una disyuntiva en las clases menos privilegiadas, al ser seguida por la ignorancia e inconsciencia de un pueblo que obedece como corderito a un sistema impuesto por el patriarcado, en la que el hombre es el privilegiado, el ideólogo, el proveedor y la mujer la sumisa, la ama de casa, madre y criadora de hijos, sin ninguna posición principal para tomar decisiones en la sociedad.

Para teatralizar esta problemática, el dramaturgo/director se vale del mito clásico de Medea. Sin embargo, en esta obra éste es trocado y desmitificado para exaltar no la Medea que por sus acciones disidentes y criminales es castigada y destruida por la sociedad; sino para indagar cómo el discurso patriarcal vigila y castiga, pero no toma en cuenta qué fue lo que llevó a esta mujer a cometer un crimen contra sus propios hijos, y cómo esto surgió como consecuencia del abuso y la injusticia que los hombres cometen contra ella y que la sociedad acepta sin cuestionarlos.

El castillo interior de Medea Camuñas gira alrededor de una mujer peluquera, casada con un conductor de autobuses de San Juan, Puerto Rico, Jacho y con tres hijos de un matrimonio anterior. Esta familia disfuncional de delincuentes — traficantes de drogas, esposo adultero, quien esconde sus actos en la religión protestante mata a Medea Camuñas, al escaparse un disparo de uno de los mafiosos que persigue al esposo y a sus hijos. Por esta razón, esta obra representa un imaginario simbólico contra la subalternidad histórica de la mujer a partir de la obra de Pedreira, Insularismo. El uso de este personaje clásico alude a la defensa de la voz y la justicia de la mujer en frente del mundo y de la sociedad.

Esta pieza se escenifica con una estética paródica que utiliza el discurso de los marginados y el lenguaje coloquial y de jerga de estos individuos de clases sociales menos privilegiadas, para desconstruir la hegemonía y para representar la violencia en la escena. De ahí que Santaliz recurra a la técnica del metateatro, utilizando a un narrador que separa el recuento de la historia y su representación como en el teatro griego y en el teatro épico brechtiano. Sin embargo, esta metateatralidad es simultánea; es una intertextualidad donde un narrador organiza y comenta la historia, ya que trabaja como un coro griego que crea un distanciamiento como Brecht, para que el espectador analice y se motive a cambiar la abyección representada. Este recurso deviene como una parodia o como un juego teatral, llevando a la audiencia a ver la pieza como una parodia narrativa en la que estás en dos representaciones a la vez: la clásica Medea de Eurípides y Medea Camuñas. Otro recurso es la incorporación de un ritual caribeño esotérico — espiritismo y santería. En este ritual, visualizamos una parodia grotesca de la catarsis aristotélica del teatro griego, para que el espectador mediante este choque contradictorio de trance espiritista y santero, cree un distanciamiento de lo presentado y no se envuelva en sensiblerías externas que no logran el cambio, el análisis, el mejoramiento o la revolución individual, social y colectiva, como la proponían Artaud, Valle Inclán y más tarde Bertold Brecht con un teatro de distanciamiento entre lo que sucede en la escena y el espectador. De la misma forma, con este recurso el dramaturgo participa en la obra como personaje, ya que como narrador es uno de ellos, pero también es el escritor creador quien da vida a los personajes y a los mismos personajes que él se desdobla frente al publico. En este sentido, la obra es desarrollada por el pastiche que imita e incorpora otros estilos de la copia original a la nueva pieza.

De esta manera, a través de la obra visualizamos a El Nuevo Teatro Pobre de América como un grupo de resistencia que representa a través de la parodia la problemática social y sus relaciones simbólicas, en la cual la violencia y la crisis social llevan a destruir la lucha inalcanzable del sujeto femenino por mantener una posición inquebrantable dentro de la sociedad puertorriqueña. Por esto, en la obra observamos como espectadores un distanciamiento de la original, ya que no es una imitación de ella, sino además de que se incorporan parlamentos de Eurípides, lo más importante está en la transmisión de un mensaje de conciencia social sobre la problemática de violencia doméstica, opresión y marginación de la voz y el espacio femenino en la sociedad puertorriqueña.

En fin y para concluir, el teatro de la violencia representado por El Nuevo Teatro Pobre de América de Pedro Santaliz en la obra El castillo interior de Medea Camuñas (1992) creó una ruptura con el significado homogéneo de la política de control del discurso patriarcal. La hegemonía de este discurso ha establecido que el discurso femenino debe estar afiliado a las acciones básicas de la casa y de la maternidad en la sociedad puertorriqueña. Aquí, la pieza desmitifica la figura clásica de Medea para subvertir la soberanía del patriarcado que demuestra la representación de las voces excluidas y marginadas por sus acciones impermisibles dentro de la sociedad. De esta manera, se refleja como la combinación heterogénea de géneros en Puerto Rico ha cambiado la razón unidimensional hacia la representación de la mujer. Ahora ellas y ellos celebran su aquelarre que desconstruye la violencia creada por el orden patriarcal.

Carlos Rivera teaches Latin American Drama at Davidson College.

Copyright © 2002 by Carlos Manuel Rivera. All rights reserved.
 

Personal tools